Confianza es la palabra, anoche cuando trasnoche intentando leer un texto de método científico de Mario Bunge, me dije a mi mismo “no cacho ni wea”, seguido a este ‘no’ extraño pensamiento, mi ser interior me dijo “no importa con el poder del tollo todo se puede”.Este es el pensamiento confianzudo que poseemos, creemos que todo lo podemos. Nuestra sociedad es bastante particular en este sentido, puesto que confiamos en todo y en todos. Un ejemplo desde este humilde cuchitril son claramente quien lee, Óscar lechero Riquelme, Miguelitro Evil Negrón y Cristian Mandinga Spuler, quienes confían en que sus cuerpos son perfectos y se preocupan de sacarse la cejas, echarse productos anti-sponge, cortarse las puntas de sus frondosas melenas y redondear cada vez que pueden sus poncheras.Pero vamos más allá, esta semana Argentina cortó por completo sus envíos de gas ante el disparo de su demanda interna por bajas temperaturas, ciertamente no es culpa nuestra su falta de calentura, nosotros allá no sufriríamos de eso. Los reanudó el miércoles, aunque sólo lo suficiente para residencias y comercios y no para las industrias chilenas, vale la pena preguntarme ¿qué pasaría si a uno de nosotros al que todos ya identificamos, le cortaran el gas?, sería ideal para no oler más sus hediondos peos.
¿Y qué pasa con nosotros?, seguimos confiando en que ellos nos cumplirán.
Otro ejemplo claro es nuestro deporte, en donde todo el tiempo jugamos como nunca y perdemos como siempre, acaso no se dan cuanta en que siempre pensamos en que vamos a clasificar a un mundial, confianza es el valor del pobre de corazón.
Sin duda que Carlitos Menem también tenía confianza en la Chechi Bolocco, esto es para que vean que no sólo se limita a nuestras fronteras. Pero no nos hagamos los lesos, lo nuestro es peor. Como olvidar nuestra confianza en la aparición de los bonos de impresión, como olvidar la confianza que se tiene Miguelitro en que la Enfermera será suya.
A pesar de que planteo seriamente nuestro exceso de confianza, es preciso señalar que ésta también tiene un limitante y un remedio. La limitante son las mujeres y el remedio es el alcohol. Con respecto al alcohol todos podríamos dar una cátedra –todos menos yo, el lechero-, pero acaso no me van a decir que con un par de tragos de más no han pensado en comerse a la mina rica y hacerla saltar en la broca de concreto, hacerle la cruz nipona, la anaconda chupetera y la pirinola satánica.
El alcohol es un cuento aparte, lo único que tenemos que tener presente es que nuestra confianza pende de un hilo, en realidad creo que me he confundido… o más bien puedo decir que en este país nuestra confianza es sinónimo de esperanza. Así que vamos juntos hacia la victoria, clasifiquemos al mundial, recibamos más gas, conquistemos el mundo… tengo esperanzas y confianza en que hay alguien escuchando esta wea.