Hoy raudamente trataba de recopilar información para el noticiero. Cuando de pronto, comienzo a ver los titulares de la prensa nacional y local, ahí me pillé con un médico bucal chanta, que tenía el medio comercio ilegal con los dientes de los pendejitos de Valdivia. Esos pendejitos que se rajan gritando me recuerdan al dentista de la muerte una canción de una de las rebuscadas bandas de trash metal oculto de la vieja escuela moribundo pero inmortal, de Miguel “Evil” Negrón. Además me pillé con un Longueira depresivo y al borde del suicidio, renunciando a su candidatura presidencial. Sonreí cuando los mismos miembros de
Pero esta noticia calo hondo en mi pensamiento, me puse a pensar en cuanto demoramos en darnos cuenta de las cosas. Imagínense, que Longueira juraba que iba a ser presidente. Yo personalmente pensé largos ocho años de mi vida en que el maldito viejo pascuero existía. Ya era weón grande cuando mi mamá se cagó de la risa, porque como a los doce dejé una muela toa careá bajo la almohada. Siempre supe que era muy ingenuo, lo sé, lo mismo le digo a mi polola.
Sin duda sé que no he hecho mucho para que reflexionen, pero se han puesto a pensar en lo mucho que nos demoramos en darnos cuenta de las mentiras y lo mucho más que demoramos en darnos cuenta que a veces estamos de más en algún lugar. No les ha pasado que a veces van tan inspirados hablando de copete, minas y carrete con tu amigo, sin siquiera ver a su polola que ya se pone roja al lado. De hecho miremos a la carnosa Luli, la plástica mujer que se ganó el titular de la cuarta el día de hoy, acaso no cachaba que la conferencia de Maná no era pa ella y por eso le cerraron la puerta en la cara como tres veces, bueno siempre hay ansiosas por una conferencia de prensa.
También como el ex intendente Vives, debe haberse dado cuenta harto rato después que las aguas del río del que bebió, estaban pasadas a caca. Y no puedo dejar de pensar en que también tengo una amiga que a propósito de demoras y dientes, tengo que mencionar a una amiga que se tardó harto en darse cuenta que había perdido el diente de leche, me di cuenta de esto porque fui a su casorio y la muy patuda estaba vestida de Blanco.
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